Desde el 12 de mayo de 2019, el registro diario de la jornada laboral es obligatorio para todas las empresas con trabajadores en España. Lo establece el Real Decreto-ley 8/2019, que modificó el Estatuto de los Trabajadores y exige que cada empresa registre, de forma objetiva, fiable y accesible, la hora de inicio y fin de la jornada de cada empleado.
Sin embargo, muchas empresas siguen sin cumplirlo, o lo hacen de forma deficiente: hojas de papel sin validez, firmas en blanco, sistemas que no reflejan la realidad. En 2026, la Inspección de Trabajo ha incrementado el número de actuaciones y las sanciones ya no son excepcionales.
¿Qué exige exactamente la ley?
El artículo 34.9 del Estatuto de los Trabajadores establece que la empresa debe garantizar el registro diario de la jornada que incluya la hora concreta de inicio y fin del trabajo de cada persona. Ese registro debe:
- Conservarse durante al menos cuatro años y permanecer a disposición de los trabajadores, sus representantes y la Inspección de Trabajo.
- Ser fidedigno: reflejar la realidad, no una plantilla teórica.
- Recoger cualquier modificación con trazabilidad: si se corrige un fichaje, debe quedar constancia de quién lo corrigió, cuándo y por qué.
- Estar accesible en tiempo real para la Inspección de Trabajo si esta lo requiere.
No existe un sistema obligatorio concreto. Puede ser papel, Excel, una aplicación o cualquier otro método — siempre que cumpla los requisitos anteriores. Sin embargo, los medios informáticos son los únicos que permiten garantizar realmente la fiabilidad, la trazabilidad y la accesibilidad exigidas.
¿Qué multas arriesga tu empresa?
El incumplimiento del registro de jornada se considera una infracción grave en materia de relaciones laborales, sancionable con multas de entre 751 y 7.500 € por centro de trabajo (según el artículo 7.5 de la LISOS). Si hay reincidencia o se dificulta la actuación inspectora, la sanción puede llegar a ser muy grave.
En la práctica, la Inspección de Trabajo también utiliza el incumplimiento del registro como punto de partida para investigar horas extra no declaradas, diferencias salariales o incumplimientos de descansos, con consecuencias económicas mucho mayores.
Los errores más frecuentes que las empresas cometen
Muchas empresas creen estar cumpliendo cuando en realidad tienen un sistema deficiente. Los problemas más habituales son:
- Fichajes en papel firmados en blanco o con horas iguales todos los días: no reflejan la realidad y no tienen valor probatorio.
- Excel o plantillas sin control de modificaciones: cualquiera puede alterar los datos sin que quede rastro.
- Fichajes incompletos: el empleado fichó la entrada pero olvidó la salida, o viceversa. Si no se corrigen y documentan, el registro está incompleto.
- Correcciones manuales sin justificación: si un responsable cambia un fichaje, esa modificación debe quedar registrada con motivo y firma.
- Sistemas que no recogen el trabajo fuera del centro (teletrabajo, desplazamientos, guardias).
¿Qué ocurre en una inspección?
Cuando la Inspección de Trabajo visita una empresa, solicita el sistema de registro de jornada y lo comprueba. Verifica que los registros estén completos, que coincidan con los contratos y las nóminas, y que exista trazabilidad de las correcciones. Si detecta irregularidades, puede levantar acta de infracción y derivar la investigación a otras áreas: horas extraordinarias no compensadas, cotizaciones insuficientes, etc.
Una empresa con un sistema de registro digital fiable, que documenta cada fichaje y cada corrección, sale de cualquier inspección con tranquilidad. Una empresa con un Excel sin control, no.
Cómo implantar el control horario correctamente
La buena noticia es que implantar un sistema de registro horario legal no es complejo ni caro. Lo que necesitas es:
- Un sistema digital que registre entrada y salida con marca de tiempo objetiva (no modificable sin dejar rastro).
- Cobertura de todos los empleados y todos los centros de trabajo.
- Mecanismo de corrección trazable: si un empleado olvidó fichar, debe poder corregirse — pero quedando registrado quién lo hizo, cuándo y con qué justificación.
- Acceso para empleados: cada trabajador debe poder consultar su propio registro en cualquier momento.
- Conservación durante 4 años.
Time At Work cubre todos estos requisitos de forma automática: registra cada fichaje con sello de tiempo, permite correcciones guiadas con trazabilidad completa y mantiene el historial accesible en cualquier momento. Además, detecta cada noche los fichajes incompletos o con errores, para que no llegues a una inspección con registros deficientes.
Conclusión
El control horario no es una burocracia opcional: es una obligación legal con consecuencias reales. En 2026, las inspecciones son más frecuentes y las empresas sin un sistema fiable son las más expuestas. Si todavía trabajas con papel, Excel o un sistema que no garantiza trazabilidad, es el momento de actualizarlo.
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